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26 de julio de 2008

POLÍTICA

El estilo de Guillermo Larraín, el tecnócrata DC que remece el mundo de los negocios

El economista tardó tres semanas en multar a Piñera por la compra de acciones de Lan y acaba de sancionar a ocho empresarios y altos ejecutivos por la fusión entre Falabella y D&S.

Tomás Martínez y Paula García


25/07/2008 - 09:22

El 3 de enero de 2006, Guillermo Larraín Ríos (43 años, tres hijos) llegó hasta la Plaza de la Constitución junto a su amigo, Alberto Etchegaray. En el frontis de La Moneda, ambos ficharon junto a otros 50 jóvenes profesionales como militantes de la DC. Un año y cuatro meses después, el ingeniero comercial asumiría en reemplazo de Etchegaray la Superintendencia de Valores y Seguros.

Larraín llegó a la SVS en un momento complejo. Su antecesor abandonó el cargo tras ser cuestionado por no tener el título de abogado y heredó la causa iniciada en contra de Sebastián Piñera por la compra de acciones de Lan. En tres semanas, sin embargo, sancionó con $ 363 millones por el uso de información privilegiada. Y 13 meses después dictaminó una multa de poco más de US$ 2 millones en contra de ocho altos ejecutivos y empresarios por el uso de información privilegiada en el marco de la fusión entre Falabella y DyS.

El ingeniero DC y su equipo trabajaron hasta altas horas los días previos al fallo. En ese período, dicen sus cercanos, mostró parte de su perfil: técnico, ejecutivo, detallista, hiperkinético, de trabajo en equipo y con inclinación por casos de alto impacto público. Llegaba a su oficina pasadas las 9 horas tras dejar a sus hijos en el colegio, solía almorzar con su equipo de la SVS -que no cambió al llegar- y recurría a a su círculo de hierro: el intendente de valores Hernán López, el fiscal Armando Massarente y el jefe del área de Investigaciones, Osvaldo Macías. Larraín, además, suele consultar temas sensibles con Javier Couso, el secretario del think tank al cual él pertenece: Expansiva.

Tras el último fallo, dicen en su entorno, la gestión de Larraín aumentó en 20% los índices de sanciones de la SVS en los últimos 14 meses. De la mano de esos cambios también varió su rutina, que cuando estudiaba en la UC incluía escribir poemas. Un factor quedó invariable: la distancia que tomó con la DC desde su llegada a la SVS.

LOS PRINCIPES DC
Antes de asumir el cargo, Larraín estrechó sus lazos con la timonel DC, Soledad Alvear. En su partido, de hecho, dicen que llegó a la SVS tras gestiones de la senadora y con el apoyo de otro compañero de Expansiva: su ex presidente, el ministro Andrés Velasco.

Su desembarco en el gobierno no había sido fácil. En plena campaña, un imprevisto conspiró en contra quien era el candidato DC para el Ministerio del Trabajo. Larraín se desempeñaba entonces como superintendente de AFP y envió una serie de iniciativas para añadir a la reforma previsional de Bachelet. Esa situación molestó en el comando y al influyente ex director de Presupuestos, Mario Marcel.

Larraín no llegó al gobierno en marzo de 2006. Y tampoco fue convocado por Marcel para la comisión de la reforma previsional, como esperaba. Así, volvió al mundo privado tras iniciar su carrera como asesor del ex ministro Eduardo Aninat en el gobierno de Frei.

Ahora, tras llegar a la SVS, sus cercanos dicen que tomó distancia de la mesa DC -donde solía hablar con Jorge Burgos- para tomar resguardos de independencia. Lo mismo hizo con sus más amigos: dejó de asistir a las reuniones sociales con los ex superintendentes Sergio Espejo, Ximena Rincón y Alberto Undurraga.

Con el alcalde, además, lo unía su cercanía con los llamados "príncipes" de la DC, que también integra Ignacio Walker, a quien conoció en los 80 en el equipo editorial de la revista jesuita Mensaje. El grupo tiene un factor en común: estudiaron en el extranjero y tienen un perfil técnico.

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