2 de junio de 2008
Aziz Filho, secretario general del Sindicato de Periodistas de Río de Janeiro, calificó el incidente de "delito bárbaro" y de un ataque a la libertad de expresión y la democracia.
Dos periodistas brasileños que investigaban las actividades de paramilitares en las barriadas de este ciudad fueron secuestrados y torturados por la policía, informó un diario el domingo.
Aziz Filho, secretario general del Sindicato de Periodistas de Río de Janeiro, calificó el incidente de "delito bárbaro" y de un ataque a la libertad de expresión y la democracia.
Un periodista y un fotógrafo del diario "O Día", junto con su chofer, fueron secuestrados el 14 de mayo en una barriada del oeste de Río de Janeiro y fueron retenidos durante ocho horas, informó el diario.
Las llamadas telefónicas a la policía carioca no fueron respondidas de inmediato. El jefe de seguridad de Río, José Mariano Beltrame, dijo al diario O Globo que estaba enterado del incidente y que se realiza una investigación.
O Día dijo que los periodistas habían estado trabajando encubiertos, viviendo y trabajando en la barriada por dos semanas. Después de ser secuestrados por hombres armados que se identificaron como policías, el grupo fue llevado a una prisión privada en el vecindario.
Los periodistas dicen haber sido golpeados, torturados con una picana eléctrica y que les cubrieron la cabeza con bolsas de plástico. Según precisaron que fueron dejados en libertad bajo la condición de no revelar la identidad de sus secuestradores. O Día informó que las lesiones que sufrieron no eran de gravedad.
El diario de inmediato se puso en contacto con funcionarios de seguridad del estado de Río de Janeiro a raíz del incidente, pero dijo que no publicó nada hasta ahora a fin de no interferir en la investigación.
El número de paramilitares que operan en las barriadas de Río de Janeiro aumentó el año pasado, dijeron funcionarios y ahora controlan 90 de las 600 que tiene la ciudad.
Los grupos paramilitares, que son integrados por agentes policiales en retiro o en actividad, guardias de prisiones de franco y bomberos, les cobran a los residentes de las favelas entre 7 y 14 dólares al mes para recibir protección contra los narcotraficantes.