12 de abril de 2008
La llama olímpica fue acompañada por una eufórica multitud que la aclamó a su paso y escoltada por un fuerte contingente policial.

La antorcha estará resguardada por un fuerte contingente policial.
El relevo de la antorcha olímpica por las calles de Buenos Aires terminó esta tarde en medio de una eufórica multitud que la aclamó a su paso y sin incidentes mayores, gracias al estricto control de seguridad.
Tras un acto en la Costanera Sur, a orillas del Río de la Plata, en el que el bailarín clásico Iñaqui Urlezaga interpretó tangos del célebre autor Astor Piazzolla, el velerista Carlos Espínola fue el primer relevista del trayecto del fuego olímpico por Buenos Aires.
En un principio se había pensado en que el ex astro del fútbol Diego Armando Maradona fuera el primero en portar la antorcha olímpica, pero sus compromisos en México le impidieron estar en la capital argentina.
Es la primera vez que la llama olímpica llega a Buenos Aires, por lo que las autoridades locales dispusieron un amplio dispositivo de seguridad, con 1.200 policías, 1.500 efectivos de la Prefectura Naval y 3.000 colaboradores, advertidos por los incidentes y las protestas ocurridas en las escalas previas en Londres, París y San Francisco.
La ciudad se vistió de los colores olímpicos para vivir una gran celebración. La numerosa comunidad china que reside en Argentina salió a las calles para festejar el paso de la antorcha, mientras que algunos grupos disidentes organizaron contramarchas, entre ellos Free Tibet y el Relevo de la Antorcha de los Derechos Humanos, aunque sin que se registraran incidentes hasta el momento.
"Las olimpíadas son un momento de hermandad y convivencia. Esperamos que la fiesta que está por comenzar vaya en esa misma dirección. Esperamos estar a la altura de las expectativas", declaró el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.
En total son ochenta los elegidos para llevar la antorcha, la mayoría deportistas, en un recorrido de casi 14 kilómetros.
Cada una de las personalidades que llevará la antorcha a pie hará con ella un recorrido de unos 200 metros, según explicaron los organizadores.
A pesar de que representantes en Argentina de agrupaciones internacionales contrarias al gobierno de Beijing dijeron que no tienen intenciones de apagar la llama ni causar disturbios, los organizadores han previsto un gran operativo de seguridad.
La operación prevé la participación de 1.200 policías, 1.500 agentes de la Prefectura Naval y unos 3.000 voluntarios y trabajadores estatales.
Las calles que atraviese la antorcha estarán cortadas por 10 minutos y volverán a abrirse al tránsito una vez que pase la multitud.
Para la jornada de hoy está prevista una marcha de protesta que fue convocada por militantes chinos disidentes que viven en Buenos Aires, agrupados en torno de la filosofía de Falun Gong, perseguida por Beijing.
Los activistas marcharán desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo, frente a la sede del gobierno. "Será una hora antes y de forma pacífica. No queremos enfrentamientos", garantizó Liwei Fu, la principal impulsora del Falun Gong en Buenos Aires.
Sin embargo, no será el único grupo que se manifestará en contra del régimen chino.
Jorge Carcavallo, miembro del grupo "Free Tibet", dijo que "no se intentará apagar la llama Olímpica como en París", aunque advirtió que "habrá sorpresas".
Agencias