16 de julio de 2008
El Senado argentino decidirá mañana sobre el polémico sistema impositivo a las exportaciones agrícolas que mantiene enfrentado al gobierno y los ruralistas.

Una nueva muestra del poderío tanto del gobierno argentino como del sector agropecuario se dio hoy en las calles trasandinas a través de dos masivas manifestaciones, en busca de inclinar a su favor la feroz pelea por un impuesto a las exportaciones agrícolas que debe definir el Congreso.
En medio de la profunda crisis política que afecta al país, el Senado argentino decidirá mañana sobre el polémico sistema impositivo aplicado en marzo. Sin embargo, y pese a la inmediatez del plazo, la votación aún es incierta, lo que llevó al sector rural y al gobierno a pelear por el voto de cada legislador. El proyecto fue aprobado por los diputados, aunque debe ser ratificado por los senadores para convertirse en ley, luego de que la Presidenta Cristina Fernández enviara la medida al Congreso en busca de apoyo tras cuatro meses de huelgas rurales, bloqueos de rutas y desabastecimiento de alimentos que desgastaron su imagen.
El nuevo sistema impositivo elevó los impuestos a la soja, la principal exportación agrícola argentina que recientemente se benefició de altos precios internacionales, para financiar un creciente gasto público y mejorar la oferta doméstica de alimentos para controlar la elevada inflación. "Este acto es una reafirmación de la voluntad del pueblo en miras a que los representantes de las provincias voten y decidan de acuerdo con el interés de la provincia y de aquéllos que los han elegido", afirmó Hugo Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina.
Los medios argentinos mostraban las dudas que aún tienen algunos senadores oficialistas, que no saben si apoyar con su voto la propuesta del gobierno, porque están siendo presionados por los chacareros de sus provincias para que rechacen la iniciativa. "Si el resultado es desfavorable nos queda el recurso de la justicia, porque sería una ley inconstitucional, y nos queda el derecho a la protesta", dijo Biolcati, el dirigente de una de las cuatro entidades que encabezan la protesta.
En el caso de que el Senado con mayoría oficialista apruebe el proyecto sin realizar ningún cambio, el conflicto podría volverse crónico e impulsar rupturas dentro del peronismo y también entre las asociaciones agropecuarias, explicó el analista político Roberto Bacman. Pero, si pierde la votación en el Senado, "para el gobierno va a ser una catástrofe y hay que ver cómo se reposiciona, aunque va a ser duro", añadió el experto.
Manifestaciones callejeras
Con banderas en apoyo a la Presidenta, miles de manifestantes llegaron a la plaza frente al Congreso, donde el acto oficialista tendrá a la tarde como orador al ex presidente y marido de la actual mandataria, Néstor Kirchner, titular del partido peronista. "Sí a las retenciones" (impuestos a las exportaciones), podía leerse en la bandera de un sindicato, mientras que afiches callejeros decían "Con la comida no se jode (juega)".
Ya no circulaban autos por varias de las principales avenidas de la ciudad, que fueron invadidas por multitudes que apoyan al Gobierno o a los chacareros.
"¿Qué hacemos con las vacas, Cristina?", preguntaba una bandera de productores rurales que ya comenzaron a concentrarse en un parque a unos cinco kilómetros del acto oficial.
Mientras que Kirchner será la figura destacada de la convocatoria oficialista, el acto rural que también comenzará por la tarde contará con el apoyo de políticos y gremialistas opositores.
Debido al caos de tránsito previsto y a temores a enfrentamientos violentos en las calles entre los manifestantes, muchas empresas decidieron liberar a sus empleados después del mediodía.