2 de agosto de 2008
Según cifras, al menos unas 2.500 personas han fallecido en lo que lo que va de este año. De éstas, alrededor de 1.000 son civiles, de los cuales un cuarto falleció en el mes pasado.
La violencia en Afganistán llegó a su momento más crítico y alcanzó su peor nivel desde la invasión en 2001 con más de 260 civiles muertos en julio, informaron diversas instituciones no gubernamentales.
Según cifras, al menos unas 2.500 personas han fallecido en lo que lo que va de este año. De éstas, alrededor de 1.000 son civiles, de los cuales un cuarto falleció en el mes pasado, considerado como el peor desde la invasión en 2001. Alrededor de dos tercios de las víctimas civiles murió en ataques insurgentes, la mayoría en atentados.
El número de ataques insurgentes en Afganistán en mayo y junio fueron los más altos que en cualquier otro mes desde que las tropas aliadas, encabezadas por EE.UU., derrocaron a los talibanes a finales de 2001, informó el Organismo de Coordinación de Agencias para la Asistencia Afgana (ACBAR), grupo que engloba a las ONG en Afganistán.
El incremento de la violencia ha obligado a las ONG a restringir su labor humanitaria y de desarrollo en un momento en que la sequía y los altos precios de los alimentos ponen a cada vez más personas en una situación delicada. Según ACBAR, muchas escuelas y clínicas cerraron y un número significativo de personas se han convertido en desplazados internos. De acuerdo con esta organización, sólo este año han muerto 19 miembros de ONG en ataques.
En tanto, el número de fuerzas internacionales aumentó en el último año en unos 10.000 hombres hasta alcanzar los 71.000, y también lo hizo la cifra de miembros de las fuerzas de seguridad afganas en alrededor de las mismas cifras, pese a lo cual la actividad de la insurgencia talibán no ha cesado. Según los comandantes de la OTAN, la violencia ha aumentado alrededor del 40% en el este del país desde esta primavera, en parte debido a que las tropas están patrullando más zonas pero también a una mayor presencia de islamistas radicales en Afganistán, que han entrado por la frontera de Pakistán.