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4 de septiembre de 2008

MUNDO

Visita de Sarkozy a Siria posibilita salida del aislamiento internacional de Damasco

El aislamiento de Siria comenzó inmediatamente después de la invasión de Irak encabezada por EE.UU. y se agudizó en 2005, tras la muerte del ex primer ministro libanés, Rafic Hariri.

EFE


04/09/2008 - 12:22

La visita de dos días del Presidente francés, Nicolás Sarkozy, a Siria supuso un paso clave en los intentos de Siria para salir del aislamiento internacional al que ha estado sometido este país desde 2005 y consolida el papel de Damasco como actor indispensable para la consecución de la paz en la región.

Sarkozy, que fue recibido en Siria con todos los honores y con un despliegue de medios inusitado en un país donde la información está sometida a un férreo control, aseguró ante la prensa que no se arrepiente de permitir a Siria que salga del retiro al que fue forzada.

Esta visita, que se produce en respuesta a una anterior del jefe de Estado sirio, Bashar al Asad, a Francia el pasado julio, fue interpretada por muchos como una victoria de Damasco frente a los insistentes esfuerzos estadounidenses de abandonar a este estado árabe a su propia suerte. El Presidente francés subrayó que la actitud "positiva" de Siria hacia Líbano fue determinante a la hora de comenzar un nuevo acercamiento hacia Damasco, después de varios años de desencuentros.

Siria, aliada de la oposición libanesa, liderada por el grupo chiíta Hizbulá, jugó un papel clave en la reconciliación de las distintas facciones políticas del vecino Líbano, que estuvieron sumidas en una larga crisis que llevó a este pequeño país mediterráneo al borde de la guerra civil.

El aislamiento de Siria comenzó inmediatamente después de la invasión de Irak encabezada por Estados Unidos y contra la que Damasco se opuso frontalmente, especialmente desde el escaño que entonces ocupaba como miembro no permanente del Consejo de Seguridad.

La Casa Blanca acusó al régimen de Al Asad de favorecer la infiltración de combatientes a Irak para luchar contra las fuerzas de la coalición, de apoyar a los movimientos de resistencia palestinos, considerados terroristas por Washington, así como de ofrecer armas al grupo chiíta libanés Hizbulá, que también está catalogado por Washington como terrorista.

La situación se desbordó tras el asesinato en febrero de 2005 del ex primer ministro libanés, Rafic Hariri, amigo personal del entonces Presidente francés, Jacques Chirac. Siria fue la principal imputada en un crimen en el que Damasco ha negado repetidamente haber participado; y Francia y Washington dijeron basta y orquestaron un movimiento internacional con el fin de aislar a Damasco.