10 de octubre de 2008
En los últimos años, la NSA fue investigada, luego de las revelaciones de que el gobierno lanzó un programa de interceptaciones de vasto alcance para la lucha contra el terrorismo.

La agencia para el espionaje electrónico (NSA) es otra vez motivo de polémica en Estados Unidos por las revelaciones de dos de sus ex empleados según los cuales, en lugar de perseguir terroristas, los espías escuchan conversaciones telefónicas privadas de los estadounidenses, incluidas las íntimas.
Adrienne Kinne y David Muerfee Faulk, especialistas en lengua árabe de la base militar de Fort Gordon, Georgia, donde se analizan llamadas telefónicas internacionales interceptadas por la Agencia de Seguridad Nacional, denunciaron haberse encontrado con transcripciones y grabaciones de conversaciones de gente común sin ninguna relación con el terrorismo.
En los últimos años, la NSA fue investigada por el Congreso, luego de las revelaciones de que el gobierno estadounidense lanzó un programa de interceptaciones de vasto alcance para la lucha contra el terrorismo.
Luego de muchas polémicas, el programa fue regularizado por el Congreso y prevé poder escuchar llamadas telefónicas del exterior a Estados Unidos en busca de indicios sospechosos.
Pero el relato de los dos analistas parece indicar que la actividad es más vasta y a menudo se refiere a militares norteamericanos en el exterior que llaman a sus familias.
Un portavoz de la NSA dijo a los medios de Washington que la agencia toma "muy seriamente sus responsabilidades".
El portavoz agregó que "algunas de las acusaciones fueron investigadas y se revelaron carentes de fundamento, pero otras siguen en curso".