7 de mayo de 2008
La ONU afirmó en Nueva York que el gobierno de Myanmar no respondió a la solicitud para eliminar requerimientos para el visado de trabajadores internacionales de ayuda humanitaria.
El peor ciclón de la historia de Myanmar (ex Birmania) está adquiriendo proporciones bíblicas a medida que se conocen las nuevas cifras de víctimas. Al menos 22.000 personas murieron, mientras que 41.000 permanecen desaparecidas, según informó la televisión estatal.
La organización internacional de ayuda humanitaria ActionAid cree que se registraron incluso 27.000 víctimas fatales, basándose en "fuentes no oficiales". En tanto, según datos de la ONU en Ginebra, son 24 millones las personas -la mitad de la población- que se vieron afectadas por la catástrofe. Cientos de miles se quedaron sin techo y las necesidades básicas son carpas, mantas, medicamentos, agua potable y alimentos.
Tras sobrevolar en helicóptero la zona del delta del río Irrawaddy, varios cooperantes comentaron a la BBC que se ven numerosos cadáveres por las calles. El régimen militar pidió ayuda internacional. Sin embargo, en la vecina Tailandia, había numerosos empleados de la ONU que no podían viajar por falta de visa.
La ONU afirmó en Nueva York que el gobierno de Myanmar no respondió a la solicitud para eliminar requerimientos para el visado de trabajadores internacionales de ayuda humanitaria que aguardan el permiso para colaborar con las víctimas del ciclón.
Naciones Unidas le pidió al gobierno birmano dejar de exigir visados para que los trabajadores humanitarios congregados n la cercana Bangkok puedan iniciar su viaje al país, explicó Rachid Kahlikov, un funcionario del departamento de ayuda de emergencia. Entretanto, en el país aumentan las críticas al gobierno, que no advirtió del ciclón y que no tomó medidas preventivas. A pesar del desastre, la junta militar insiste en celebrar este sábado un controvertido referéndum sobre la Constitución, aunque suspendió la votación en 47 de las poblaciones más afectadas.
El referéndum apunta a cimentar el papel dominante de los militares en el futuro político de Myanmar. Fue pospuesto hasta el 24 de mayo en siete poblaciones de la zona del río Irrawaddy y en 40 de Rangún.
"Hay cadáveres por todas partes. Las calles están repletas", relató Tin Htar Swe, directora del programa de la BBC para Myanmar, a la televisión, tras sobrevolar la zona afectada. Swe habló con voluntarios y afectados. "Vagan como paralizados por las calles y sólo ven muertos. En muchos pueblos del delta del Irrawaddy, el 95% de las casas están destruidas".
El ciclón "Nargis" llegó el sábado por el sur del país con una ola de tres metros de altura. Por eso, amplias zonas rurales están bajo agua. En Rangún, la antigua capital, fueron arrancados de raíz entre el 70% y el 80% de los árboles, según un residente alemán.
Junto a los monjes, los civiles trabajan con los medios más primitivos, como hachas y machetes. No hay herramientas más adecuadas por ninguna parte, dijo el manager alemán de la oficina de turismo Uniteam en Rangún, Carsten Schmidt. "En los últimos tres días vi a lo sumo tres serruchos y dos excavadoras". La ciudad no tiene ni agua ni electricidad.
El ministro de Información, Kyaw Hsan, se dirigió hoy a la opinión pública con un pedido de ayuda poco habitual para el régimen. "Necesitamos ayuda del exterior. Nos alegramos por ello", dijo. Cuando y cómo se repartirán los víveres era algo que hoy no estaba nada claro. "Aún no podemos mencionar detalles", dijo el ministro de Asuntos Sociales, Maung Maung Swe.
Los medios propios son escasos. Myanmar es uno de los países más pobres del mundo. La junta arruinó económicamente lo que en su momento fue una economía floreciente, basada en la agricultura. Apenas se permite la presencia de organizaciones internacionales, y la junta sospecha rápidamente de cualquier extranjero occidental.
DPA