2 de julio de 2008
En Concepción como en Talca los jóvenes salieron a las calles a manifestar su descontento contra el proyecto de ley.

Una nueva jornada de movilizaciones protagonizaron esta tarde los estudiantes del liceo Enrique Molina de Concepción, luego que se tomaran por cerca de media hora una avenida, lo que derivó en la detención de 14 jóvenes.
La protesta se originó cuando un grupo superior a los 100 jóvenes salió desde el establecimiento y procedieron a ocupar la avenida Víctor Lamas, instalando barricadas y quemando neumáticos, prohibiendo el paso de vehículos.
Víctor Frend, presidente del centro de alumnos del liceo, dijo que "vamos a seguir movilizados hasta que la LGE llegue a su fin, queremos que se saque del Senado, y los senadores, que supuestamente son los elegidos por el pueblo, que representan al pueblo, hoy están viendo cómo llenarse la plata con más dinero".
Hasta el lugar concurrió fuerzas especiales de Carabineros, quienes con el carro lanza agua intentaron dispersar a los manifestantes, quienes se replegaron hasta el establecimiento educacional, lo que provocó serios daños en los ventanales del recinto.
Producto de la protesta, 14 jóvenes resultaron detenidos por desórdenes en la vía pública. El comisario de la Primera Comisaría de Concepción, mayor Jorge Salas, dijo que "el grupo de alumnos obstruyó la vía con neumáticos y utilizando algunas ramas del parque, causó desórdenes y fuerzas especiales se constituyó en el lugar y procedió a la detención de las personas que se encontraban haciendo desórdenes".
En tanto el director del liceo, Sergio Sáez, manifestó que estudian sanciones para quienes participaron en la protesta.
"Vamos a empezar a cursar sanciones, no lo habíamos querido hacer para aquietar un poco los ánimos, pero pareciera que los jóvenes van a tener que se reprendidos duramente", aseguró.
DESORDENES EN TALCA
Más de mil estudiantes de liceos municipales iniciaron, pasadas las 11 de la mañana, una marcha que fue autorizada en el último minuto por la gobernación de Talca, bajo el compromiso de que se trataría de una manifestación pacífica en contra de la Ley General de Educación, desde Plaza la Loba hasta la Plaza de armas de la ciudad.
Sin embargo a poco andar, los estudiantes comenzaron a sacar piedras desde sus mochilas y comenzaron a lanzarlas contra vehículos y colegios subvencionados, en calle Dos Sur.
Posteriormente, según el relato del mayor de carabineros de la tercera Comisaría de Talca, Rubén Ahumada, "los menores comenzaron a llegar en grupos aislados a la plaza de armas y desde allí lanzaron piedras hacia la municipalidad, Intendencia y otros edificios públicos, luego los grupos se disgregaron y avanzaron por calle Uno Sur, rompiendo ventanales de locales comerciales y bancos". En la plaza de armas, los manifestantes arrancaron señaléticas y los asientos públicos, además rompieron vidrios de vehículos policiales y particulares, dejando al capitán Javier Proudant, con una lesión en el mentón, producto de una pedrada.
Por más de tres horas, las fuerzas policiales debieron utilizar bombas lacrimógenas y un carro lanzaguas, para dispersar a los manifestantes quienes por minutos abandonaban la zona del conflicto, se replegaban, y luego regresaban empeñados en tomarse las calles aledañas a la plaza de armas y lanzar piedras contra los edificios y vehículos que a esa hora transitaban por el sector.
Finalmente, fueron detenidos 97 muchachos por daños y desórdenes públicos. Algunos estudiantes señalaron que las fuerzas policiales actuaron en forma desmedida con los dirigentes que intentaban expulsar a los infiltrados a la manifestación.