latercera.cl

18 de septiembre de 2008

NEGOCIOS

Gobierno estadounidense asegura estar pendiente de crisis financiera

La vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, defendió hoy la  decisión de salvar a American International Group (AIG) y dejar  hundirse a Lehman Brothers, explicando que el gobierno se está  manejando "caso por caso".

Ansa


17/09/2008 - 15:54

El gobierno de Estados Unidos admitió  hoy que "sigue preocupado" por el destino de otras entidades  financieras norteamericanas, al día siguiente de haber aceptado  rescatar a la mayor firma aseguradora del mundo, AIG, con US$85.000 millones de los contribuyentes.

Los mercados estadounidenses todavía sacan cuentas sobre el  impacto económico de la racha de debacles, que ya llevó a  salvatajes gubernamentales para los gigantes de los préstamos  hipotecarios Freddie Mac y Fannie Mae y la caída de la  financiera Lehman Brothers.

La vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, defendió hoy la  decisión de salvar a American International Group (AIG) y dejar  hundirse a Lehman Brothers, explicando que el gobierno se está  manejando "caso por caso".

Perino reveló que el presidente de Estados Unidos, George W.  Bush, dio luz verde al salvataje del gigante de los seguros  después de mantener una reunión, el martes, con el ministro del  Tesoro, Henry Paulson, quien le presentó el plan de rescate. 

Según el gobierno, la intervención en el caso de AIG estuvo  justificada porque "algunas de estas compañías son tan grandes  que permitir su caída podría causar graves daños a la economía".

"El derrumbe de AIG habría causado una reacción en cadena de  efectos imprevisibles, pero seguramente terribles", coincidió  Uwe Reinhardt, profesor de economía de la universidad de  Princeton.

"Las dimensiones de una compañía son un factor que no puede  ser ignorado -añadió Roger Altman, un ex funcionario del banco  central estadounidense-. La posibilidad de dejar caer la mayor  empresa de seguros del mundo, junto a las interconexiones  existentes y los daños colaterales posibles, era un escenario  que provocaba terror a muchos, con buena razón", añadió.

Por lo pronto, la inyección de dinero fiscal concedió a la  AIG tiempo para empezar a desprenderse de varios de sus activos,  incluyendo una unidad de alquiler de aviones, pero también  sectores fundamentales de sus operaciones de seguros de vida y  bienes personales.

En Nueva York se da por descontado que AIG se desprenderá  también de miles de empleados. En Wall Street se calcula que el  capítulo previo de la crisis financiera, que incluyó la caída de  Lehman Brothers y la compra de Merrill Lynch por parte del Bank  of America, provocó la evaporación de unos 50.000 empleos. 

Ahora se prevé que el agregado de AIG a la lista de víctimas  podría causar la desaparición de otros 100.000 empleos. 

Nueva York recauda el 10% de sus ingresos fiscales en Wall  Street, por lo que ya se teme un fuerte impacto de la crisis en  el balance y los negocios de la ciudad. 

AIG emplea hasta ahora unas 120.000 personas en todo el  mundo, encargadas de manejar las cuentas de unos 74 millones de  clientes.