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11 de octubre de 2008

NEGOCIOS

Europa recurre a mecanismos inusitados en su intento de frenar la crisis

Máximos representantes del Viejo Continente se reunirán este domingo para intentar devolver la confianza a los mercados.

EFE


10/10/2008 - 18:05

Europa está teniendo que recurrir a mecanismos de respuesta inusitados para tratar de contener la peor crisis financiera que se recuerda y que amenaza con provocar una depresión económica a escala planetaria.

La convocatoria para este domingo de una cumbre extraordinaria en París de gobernantes de los países del Eurogrupo no tiene precedentes desde la creación en 1999 de la unión económica y monetaria.

La reunión, solicitada por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al presidente en ejercicio del Consejo Europeo, el francés Nicolas Sarkozy, pretende "definir un plan de acción conjunto" y consensuar una respuesta "fuerte y coordinada" de los países que comparten el euro como moneda.

Forman parte del Eurogrupo sólo quince de los veintisiete estados de la UE: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta y Portugal.

A la reunión de París están invitados también los máximos responsables de las dos instituciones supranacionales involucradas en la gestión de la moneda única: el presidente del Banco Central Europeo (BCE), JeanClaude Trichet, y el de la Comisión ejecutiva de Bruselas, Jose Manuel Durâo Barroso.

Los responsables europeos empiezan a no poder ocultar ya su inquietud, después de una semana negra en las Bolsas en la que han visto cómo el pánico resistía todas las medidas tomadas para apuntalar el sistema y restaurar la confianza de los inversores: recapitalizaciones, nacionalizaciones, aumento de las garantías sobre los depósitos, inyecciones ilimitadas de liquidez por parte del BCE, rebajas de los tipos de interés, etc.

"Es obvio que los mecanismos europeos de que disponemos no bastan para devolver la tranquilidad a los mercados", constataba hoy un diplomático francés antes del anuncio de la cumbre del Eurogrupo.

En los últimos días se han multiplicado las declaraciones solemnes de apoyo al sistema financiero y a los ahorradores, al máximo nivel y en todos los formatos.

Ha habido una reunión de los líderes europeos del G8, una declaración pública de los Veintisiete, un debate monográfico en el seno del Ecofín, pero nada de esto ha servido.

Las circunstancias son tan volátiles que el Consejo de ministros de Economía y Finanzas, el poderoso Ecofín, optó el pasado martes, en otra iniciativa sin precedentes, por permanecer "abierto" y no suspender formalmente su sesión.

En cualquier momento, los veintisiete ministros de Finanzas pueden tomar, mediante concertación telefónica o de otro tipo, decisiones jurídicamente vinculantes para el conjunto de la UE sin necesidad de reunirse físicamente.

La mayoría de ellos se encuentra en estos momentos en Washington participando en las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y la semana que viene se volverán a ver en Bruselas en la cumbre de líderes de la UE, que estará dominada, por supuesto, por la crisis financiera.

Aunque de manera desordenada al principio, los europeos han podido ponerse de acuerdo ya sobre una serie de principios comunes de acción para responder a la crisis mediante respuestas nacionales que no perturben las condiciones de competencia, deterioren irremediablemente las finanzas públicas o beneficien a unos grupos frente a otros.

Los expertos divergen sobre qué iniciativas nuevas podría abordar el Eurogrupo, un foro que por lo demás tiene carácter "informal" y no puede, en principio, adoptar decisiones.

Fuentes francesas reconocían hoy que "se reflexiona" sobre el modelo de rescate financiero propuesto por el primer ministro británico, Gordon Brown, consistente en garantizar la financiación a corto plazo de los bancos para que puedan seguir cumpliendo su función crediticia.

Pero Brown no podrá estar en París para explicarse, porque el Reino Unido, primera plaza financiera de Europa, no forma parte del euro.