28 de octubre de 2008
Este cambio es necesario, según la organización para sacar "el máximo provecho" del potencial de la recaudación de impuestos y apoyar con ellos el desarrollo de la región.
Latinoamérica necesita un "cambio de enfoque" para dirigir aún más hacia su propio desarrollo los beneficios, aún limitados, de las políticas fiscales que aplica, según un informe que publicó hoy la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).
Este cambio es necesario, según la Ocde para sacar "el máximo provecho" del potencial de la recaudación de impuestos y apoyar con ellos el desarrollo de la región.
Es un potencial "sustancialmente desaprovechado", según el informe, en el que se constata que los ingresos tributarios sólo alcanzan al 16 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la región, frente a la media del 35% de los 30 países de esta organización.
Los datos están en el documento titulado "Perspectivas Económicas de América Latina 2009", elaborado por el Centro de Desarrollo de la Ocde, con sede en París, que se presenta hoy en San Salvador y que este año se centra en detectar el vínculo entre la política fiscal y el desarrollo en la región.
Tan sólo el 4% de los ingresos tributarios en Latinoamérica proceden de los impuestos sobre las rentas personales, dato muy alejado del 27% de la media de la Ocde, se destaca en ese informe.
Pero también se reconoce que los bajos niveles de rentas personales limitan el alcance de los impuestos sobre la renta y se indica que cerca del 90% de la población trabajadora de países como Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica ganan menos del mínimo exigible para pagar esos tributos.
Además se alerta de que el gasto en seguridad social en Latinoamérica es "muy regresivo" y representa "uno de los principales escollos para explotar el potencial redistributivo de la política fiscal".
Según declaró a EFE en París Javier Santiso, director del Centro de Desarrollo de la Ocde, responsable del estudio, el problema en Latinoamérica es que "la fiscalidad tiene un componente de progresividad muy baja, que no alcanza a los más pobres".
Entre las "asignaturas pendientes" en política fiscal, Santiso destacó que "con la excepción quizás de Brasil, que recauda mucho, los niveles de recaudación en América Latina son muy bajos. Si uno quiere gastar mejor, no forzosamente más, también hay un requisito, y es que hay que recaudar mejor. Y en este caso probablemente más".
El informe destaca, no obstante, que desde 1990 los resultados fiscales en América Latina "vienen siendo alentadores" sobre todo por la aplicación de buenas políticas, entre las que destaca "una creíble gestión macroeconómica y la mayor descentralización".
Aunque aún queda mucha distancia entre Latinoamérica y el resto de los países Ocde y será necesario comprobar si lo que se denomina en el informe "cualquier revés en la buena fortuna" Santiso aludió a la actual crisis financiera global como referente puede convertirse en una "prueba de fuego".
La Ocde estima que a Latinoamérica "aún le queda mucho por hacer en materia de reforma fiscal" y recomienda que en el futuro se dependa menos de las fuentes no tributarias y de los impuestos indirectos en los ingresos de los Estados.
El informe advierte sin embargo que no es aconsejable incluir a todos los trabajadores y empleadores de la economía informal en la red tributaria, porque muchos de ellos tendrían derecho a prestaciones que los Estados no serían capaces de asumir en todos los casos.
Santiso puso como ejemplo lo que ocurrió en España, en general, en materia de política fiscal: "se amplió la base fiscal y se amplió también los que iban beneficiándose de los gastos fiscales en educación, en sanidad".
"No hay un problema de 'ADN latino' que nos impediría alcanzar eso", explica este economista sobre la capacidad de financiar esas políticas con cargo a los impuestos y que asegura además que en América Latina se gasta bastante en educación, pero ese gasto "es relativamente poco eficiente".