29 de octubre de 2008
El empresario era conocido por su habilidad para predecir los vaivenes económicos.
Lo presintió mucho antes de que se concretara el crash bursátil: en noviembre del 2007, el empresario Ricardo Claro llamó expresamente a los ejecutivos de Cono Sur, firma encargada de asegurar a algunas de sus empresas, solicitándoles que retiraran todos los seguros que tenían contratados con AIG, según la última edición de revista Qué Pasa. Los ejecutivos se asombraron con la extraña petición: se trataba de la firma del rubro más grande y prestigiosa del planeta. Sin embargo, cumplieron al pie de la letra con las órdenes de la cabeza de la Sudamericana de Vapores.
Diez meses después, AIG fue rescatada de la quiebra e intervenida por el gobierno estadounidense. Pero cuando eso ocurrió, Claro ya estaba a salvo.