15 de mayo de 2008
Yves Rossy construyó el aparato que alcanza una velocidad de entre 120 y 300 kilómetros por hora.

Como sacada de la imagen de una película, la silueta del piloto suizo Yves Rossy, se elevó hoy a 8 mil pies de altura (2.438 metros) por sobre Los Alpes.
Con su hazaña, Rossy, más conocido como Fusion Man, se convirtió en el primer hombre en completar un vuelo con alas delta autopropulsadas.
El piloto de Suiss Airlines, diseñó y construyó el aparato con una envergadura de 2,5 metros, a la que le colocó cuatro turbinas para propulsarle de forma horizontal a una velocidad de entre 120 y 300 kilómetros por hora.
El ala, de carbono y con un peso de 55 kilos con la carga de kerosene para diez minutos incluida, fue atada a la espalda de Rossy quien se lanzó desde un avión.
El osado Fusion Man hizo varias piruetas durante su vuelo de 5 minutos sobre la localidad suiza de Bex y logró un aterrizaje perfecto utilizando un paracaídas.
Agencias