13 de abril de 2008
Aún en fase experimental, este fármaco podría ser usado en los pacientes con cáncer o en emergencias nucleares.

.
Científicos estadounidenses crearon un medicamento que protegería el cuerpo humano de los efectos que produce la radiación, lo que sería de gran utilidad para evitar los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos.
Los investigadores también señalaron que este remedio podría servir para revertir las consecuencias de una emergencia nuclear.
Durante el estudio, sólo una dosis de este fármaco experimental protegió tanto a ratones como a simios de lo que pudieron haber sido dosis letales de radicación, indicaron los investigadores en la edición de la revista Science.
El fármaco protegió los huesos y las células intestinales de estos animales para que no fueran destruidas por la radiación, sin interferir en la radioterapia contra el cáncer.
El proceso de investigación aún se encuentra en etapa inicial, y otros esfuerzos que buscan crear protectores contra la radiación aún no han sido descartados, porque se trata de una nueva visión para proteger de la destrucción a los tejidos más sensibles a la radiación.
RADIACIÓN
La radiación es una poderosa herramienta para destruir las células cancerígenas. Sin embargo, algunos tejidos saludables son particularmente sensibles a ella, en especial la médula ósea y el tracto gastrointestinal.
La vulnerabilidad puede limitar la cantidad de radiaciones que los médicos pueden recetar a los enfermos de cáncer.
Por otra parte, cuando se trata de emergencias por radiación, como la ocurrida con el desastre nuclear de Chernobyl, la exposición de todo el cuerpo a altas dosis de radiación puede generar el extremadamente letal "síndrome GI", que no cuenta con tratamiento médico.
Resulta que la radiación no mata las células saludables de la misma manera como lo hace con las células cancerosas. En vez de ello, la médula de los huesos y las células GI reaccionan violentamente a lo que podría ser algún daño reparable y se suicidan, dentro de un proceso bien conocido llamado apoptosis, explicó Andrei Gudkov, del Instituto del Cáncer de Roswell Park, que encabezó el desarrollo del medicamento, cuyo nombre en código es CBLB502.
Los estudios para ver si el fármaco es seguro para ser empleado en personas podría comenzar este verano.
Agencias