30 de junio de 2008
Investigadores denuncian que el evento ocurrido del 30 de junio de 1908 aún no ha sido investigado lo suficientemente.
A 100 años del impacto de un meteorito en el oriente de Siberia, científicos rusos criticaron hoy la falta de conocimiento sobre el suceso.
En un congreso en Moscú que terminó este sábado, el astrónomo Vitali Romeiko denunció que el evento de Tunguska del 30 de junio de 1908 aún no ha sido investigado lo suficientemente. "Así permitimos la existencia de especulaciones sobre la causa. Conozco 67 versiones, que llegan hasta la caída de un ovni", lamentó.
La explosión en Tunguska tuvo la potencia de hasta 1.000 bombas de Hiroshima. Provocó la caída de árboles en un área de 2.000 kilómetros cuadrados. Oficialmente no hubo víctimas humanas.
Alexander Bagrov, miembro de la Academia de las Ciencias rusa, afirmó en el Congreso que el meteorito podría haber estado compuesto sobre todo de nieve, gas y polvo. Agregó que esta suposición también se debe a que tras el impacto no se hallaron restos del cuerpo celeste.
Bagrov recordó que actualmente flotan en el espacio miles de objetos de similar fuerza cerca de la órbita terreste. Se manifestó en contra de hacer explotar un objeto de este tipo: "Posteriormente sería demasiado grande el peligro de que los restos del meteorito cayeran como perdigones en la Tierra". El científico del instituto de astronomía afirmó que sería mejor usar explosivos más pequeños para desviar el objeto de su órbita.
Miembros de la asociación rusa Lavochkin presentaron un estudio en el congreso, según el cual objetos peligrosos también pueden ser neutralizados mediante sondas no tripuladas. Sería la intensidad del impacto la que desviaría a los objetos, comentó un portavoz.
Esta variante podría ser técnicamente viable a más tardar en 2014.