7 de octubre de 2008
Expertos ingleses señalan que debido a que los padres son regularmente culpados de los males de la sociedad, muchas veces se sienten poco adecuados cuando se trata de cuidar a sus hijos.

De acuerdo a investigadores de la Universidad de Newcastle en Inglaterra, la crianza de los hijos no está más crisis hoy de lo que ha estado siempre, sin embargo, los problemas se han diversificado ya que "cada vez que nace un hijo, también nace un padre", señala la psicóloga a cargo, la doctora Liz Todd.
Las familias, y en particular de los padres, son regularmente culpados de los males de la sociedad. Sin embargo, la realidad es que hay más exigencias y normas sociales a las que ajustarse, y como resultado muchos padres se sienten poco adecuados cuando se trata de cuidar a sus hijos.
"Hay muchas maneras diferentes de 'hacer familia'", dice la psicóloga educativa, Liz Todd. "Si nos diéramos cuenta de esto, en lugar de preocuparnos por si estamos siendo un buen padre o si tenemos una familia funcional, entonces la vida sería mucho más fácil".
"En lugar de tratar de alcanzar algo que podría no ser adecuado para nuestra situación, podríamos ver la forma en cómo podemos personalmente enfocamos en la crianza de los hijos y por qué es importante hacerlo de esa manera, en lugar estar constantemente pendientes de cómo ser una familia ideal".
La doctora Todd y su colega el doctor Joel Yoeli, señalan que "no podemos escapar de la familia, la que puede ser una cárcel o un trampolín".
"Los niños de hoy, en lugar de estar emocionalmente carentes, están en realidad más sobre protegidos que nunca, donde los padres les dan demasiada atención", explica Yoeli.
"Esto puede causar una reacción en cadena, donde las familias se convierten en sus propios peores enemigos. Cualquier angustia emocional puede escalar hasta el punto de que se culpan unos a otros de los problemas, que acaba con la interacción normal de todos los días".
La doctora Todd sugiere que es aquí donde los profesionales pueden ser más eficaces: explicándole a las familias que busquen la forma cómo el problema les está influyendo y que intenten dejar de ser la familia ideal en la que se pretenden convertir.
"Cada familia tiene las habilidades, y el compromiso que necesitan para reducir el impacto de los problemas en sus vidas. Es nuestro trabajo ayudar a influir en sus decisiones, no decirles lo que deben hacer".
Sin embargo, la "talla única" no es la respuesta, razón por la cual los investigadores están preocupados en las distintas terapias y tratamientos en grupo, los cuales pueden ser útiles, y ayudan a los padres a ver que en todas las familias los problemas son similares, sin embargo es difícil ver cómo las enseñanzas ayudan a las personas resolver sus propios problemas con sus hijos.
En lugar de ello, los profesionales necesitan tener una relación particular con cada familia, que se basa en responder a sus inquietudes e ideas, utilizándolas para ayudar a facilitar la solución de problemas.
"Debemos trabajar con las familias con humildad, respeto, atención y la intención de desarrollar una relación de trabajo de colaboración, donde escuchar es la clave", explicó la doctora Todd.
"Nosotros, como profesionales necesitamos hablar con las familias en formas no culposas, sin juzgar, y reconocer que cada persona es experta en su propia vida", concluyeron los expertos.