5 de noviembre de 2008
El denominado "clima espacial" podría ser soportable para los astronautas que viajen a la Luna o Marte, gracias a una magnetósfera portátil.

De acuerdo con las distintas agencias espaciales, el "clima del espacio" constituye el mayor obstáculo para un viaje a otros planetas del Sistema Solar, debido a que la radiación del Sol y los rayos cósmicos suponen una amenza mortal para los astronautas en el espacio.
Un nueva investigación, publicada hoy en la revista "Plasma Physics and Controlled Fusion del IOP" (Institute of Physics), muestra cómo el conocimiento obtenido en el estudio de la fusión nuclear puede reducir la amenaza hasta niveles aceptables, incrementando mucho la posibilidad de la primera misión tripulada a Marte.
Las patrículas energéticas solares, aunque sólo son una parte del espectro de los rayos cósmicos, son las más perjudiciales porque se las considera responsables de los mayores daños por radiación sobre los astronautas.
Gran cantidad de esas partículas energéticas se manifiestan como "tormentas", sin dar muestras de aviso y son conocidas por constituir la principal amenaza para el hombre que va al espacio.
MAGNETOSFERA
Aunque la naturaleza ayuda a proteger la Tierra gracias a la magnetósfera, una zona ubicada alrededor de un planeta en la que su campo magnético desvía la mayor parte del viento solar.
Los astronautas del Apolo en los años 60 y 70 que caminaron sobre la Luna, han sido hasta ahora los únicos humanos que han viajado más allá de este campo de fuerza natural. Pero aquellos viajes sólo duraban ocho días, y lo más probbale era no tener que soportar una de esas tormentas de partículas solares.
Sin embargo, un viaje a Marte tomaría alrededor de 18 meses, tiempo suficiente como para garantizar que los astronautas se vean envueltos en un fenómeno de ese tipo.
Pero las naves espaciales actuales que visiten la Luna y Marte podrían mantener algo de esa protección, mediante una especie de magnetósfera portátil.
ESCUDOS PROTECTORES
Investigadores del Laboratorio Rutherford Appleton en Inglaterra, y de las Universidades de York, Strathclyde y Lisboa, han reanudado esos experimentos, utilizando los conocimientos acumulados en 50 años de estudio sobre la fusión nuclear, de forma que sea posible para los astronautas equipar sus naves con escudos protectores a modo de magnetósfera portátil, que dispersen los partículas de viento solar de forma que no penetren en la nave.
Las simulaciones realizadas por un equipo en Lisboa con científicos del Laboratorio Rutherford Appleton el año pasado, mostraron que teóricamente un "escudo magnético" mucho más pequeño de sólo unos 100 metros, puede bastar para proteger a las naves espaciales.
Ahora, esos cálculos fueron confirmados en el Reino Unido gracias a un nuevo instrumento fabricado para trabajar en la fusión nuclear. Recreando en miniatura una pequeña muestra de viento solar, los científicos fueron capaces de demostrar que un pequeño "agujero" en el viento solar es todo lo que sería necesario para mantener a los astronautas seguros en su viaje a nuestros planetas vecinos.
La doctora Ruth Bamford, una de las investigadoras del Laboratorio Rutherford Appleton, dijo que "estos experimentos iniciales muestran promesas de que puede ser posible proteger a los astronautas del mortal tiempo espacial".