22 de abril de 2008
Más de 2.500 estadunidenses estudian en Chile y sólo 1.570 chilenos lo hacen en Estados Unidos. Nuestro país quiere potenciar el fenómeno con un programa de exportación no tradicional de las universidades chilenas.

Intercambios
En pocos ámbitos Chile puede darse el lujo de tener una balanza favorable con Estados Unidos. Según datos del Instituto Internacional de Educación, hay más norteamericanos estudiando en Chile que chilenos en el país del Norte. Durante el período 2005-2006, 2.578 norteamericanos llegaron a Chile, en cambio sólo 1.570 chilenos viajaron al país anglosajón a cursar estudios superiores. Un fenómeno que Chile comparte con algunos países del continente, como Argentina y Costa Rica.
A nivel global la cantidad de jóvenes que sale de sus países para cursar estudios de pregrado ha crecido en un 50% y EE.UU es una de las naciones que llevan la delantera. También hay destinos favoritos y uno es Chile: el número de estudiantes del país del Norte que llega a las universidades locales creció 132% en cuatro años. El país ocupa el cuarto lugar en el continente, después de México, Costa Rica y Argentina, y la posición número 16 a nivel mundial, por sobre Nueva Zelandia e India.
"Chile es un país seguro, estable políticamente, con atractivos turísticos, buenas universidades y barato para europeos y norteamericanos", dice Osvaldo Marinao, de ProChile.
Así lo han evidenciado las propias universidades. "Partimos con 34 extranjeros en 1990, el año pasado recibimos 1.250", dice Nuria Alsina, directora de Relaciones Internacionales de la Universidad Católica, uno de los planteles con mayor presencia de norteamericanos: el 56% de los extranjeros. Fabiola Cabrera, directora de programas internacionales de la Universidad Católica de Valparaíso, agrega: "Estados Unidos es uno de los mercados objetivos, porque hay muchas agencias que envían estudiantes a Latinoamérica".
NUEVA CAMPAÑA PAÍS
Pero también el gobierno está consciente del atractivo que puede ofrecer el país. Por eso, desde hace tres años, ProChile creó el área de exportación de servicios y dio prioridad aquellas áreas en las que Chile tiene potencialidades. Una de las escogidas fue la educación superior.
Desde entonces se destinan unos 260 mil dólares al año en difusión. Una de las más importantes es la presencia de un stand chileno en las conferencias internacionales sobre movilidad estudiantil, como son la Nafsa, en EE.UU., y la Eaie, en Europa. La primera está destinada a norteamericanos y este año, en su versión 60, serán 12 las universidades chilenas las que estarán presentes.
Aunque, como reconocen en Prochile, para convertir al país en la primera preferencia de los extranjeros en Latinoamérica todavía hay debilidades que corregir. Una de éstas es que no hay un trabajo conjunto de los planteles con las autoridades de migración, como sí existe, por ejemplo, en Australia y Nueva Zelandia, donde hay un sitio web para el estudiante latino y donde, además de ver las alternativas universitarias, hay opciones de pensión y consejos para tramitar la visa.
"También vamos a pedir que los planteles que participen de la promoción tengan acreditación institucional y de la carrera, y que tenga programas ligados a la actividad cultural o productiva de la región", dice Marinao.
Esfuerzos que valdrán la pena. Según estimaciones del Mineduc, los 5.000 extranjeros que llegaron a Chile en 2005 habrían dejado unos US$ 14 millones por concepto de matrícula y US$ 47 millones por estada.