25 de junio de 2008
El fallecido director, nombre clave del teatro contemporáneo, será sepultado este miércoles en Francia.

Klaus Michael Grüber
El parisino Festival d'Automne comunicó que el funeral del director de teatro y regisseur alemán Klaus Michael Grüber se realizará en la ciudad costera de Lorient, el miércoles próximo.
Grüber, uno de los más célebres directores de teatro y de ópera en el panorama artístico europeo, murió anoche en Belle-Ile-en-Mer, en el noroeste de Francia, a los 67 años, comunicó hoy el director de los Festivales de Salzburgo, Markus Hinterhäuser.
El director del citado festival subrayó su pesar por la muerte de Grüber, al que calificó como "uno de los más grandes del teatro en alemán, un verdadero monumento al teatro de finales del siglo XX".
Grüber, quien padecía cáncer desde hacía años, fue uno de los pocos directores alemanes que en los 70 y 80 encontró gran reconocimiento internacional. Fráncfort, Amsterdam, Bruselas, Berlín, Salzburgo y Aix en Provence fueron sólo algunas de sus principales estaciones.
La semana pasada, los Festivales de Salzburgo tuvieron que anunciar que debido a su enfermedad, Grüber se había visto obligado a abandonar los trabajos de dirección de la ópera Luci Mie Traditrici, de Salvatore Sciarrino, en la Iglesia Colegial de esa ciudad.
Hinterhäuser elogió a Grüber como "uno de los más grandes, que prestigió al teatro en las décadas pasadas (...). En lo personal siento una tristeza indecible". Grüber fue "un enorme fenómeno del teatro. Esta pérdida no puede reemplazarse", añadió el director.
Para la Schaubühne de Berlín, lugar donde se desempeñó Grüber por muchos años, murió "uno de los directores más importantes del teatro europeo". El director de dicho grupo teatral, Jürgen Schitthelm, lamenta la pérdida de "un gran amigo, que siempre prefería quedar entre bambalinas y además extremadamente confiable, como pocos en el ámbito teatral", tal como señaló Schitthelm hoy a DPA, visiblemente conmocionado.
"Nos dejó un grande del mundo del teatro". El teatro alemán pierde con la muerte de Grüber a "un director que impuso su estilo a lo largo de décadas", quien en sus inicios era una joven promesa teatral y que fue influenciado por las artes visuales y el diseño, agregó el director del grupo alemán.
El nombre de Grüber es inseparable del grupo berlinés Schaubühne y del nombre de Peter Stein, con quien Grüber colaboró estrechamente. Stein, quien veneraba a su colaborador, no quiso manifestarse respecto de su muerte.
Para Claus Peymann, Grüber fue un "príncipe negro del teatro", un "poeta maldito alemán". "Como Antonin Artaud, vivía en el país de ninguna parte de las pesadillas y de las imágenes apocalípticas, siempre en el límite entre el anhelo y la autoamenaza", señaló hoy el director e intendente del Berliner Ensamble.
Las obras que escenificó marcaron enormemente toda una época teatral, entre ellas Las Bacantes de Eurípides, en 1974 en Berlín, a la que los críticos caracterizaron como "inolvidable", y sobre todo Winterreise (Viaje en invierno), siguiendo el Hyperion de Hölderlin y presentado en 1977 en el Estadio Olímpico de la misma ciudad, y que logró el status de obra de culto en el mundo teatral. Gran repercusión alcanzó también su puesta en escena del Fausto de Goethe, realizado con motivo del 150 aniversario de la muerte del poeta y presentado en la Freie Voksbühne de Berlín, protagonizado por Bernhard Minetti.
Grüber nació el 4 de junio de 1941 en Neckarelz, en el sur de Alemania, estudió en la Escuela de Teatro de Stuttgart y después aprendió y trabajó durante varios años con los italianos Giorgio Strehler y Paolo Grassi en Milán. En 1969 se trasladó a Bremen de la mano de Kurt Hübner, donde ya había escrito obras años antes como La tempestad, de Shakespeare. En la ópera, Grüber destacó sobre todo con las obras de compositores como Rossini, Verdi y Wagner.