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26 de junio de 2008

CULTURA

Jean François Fogel: "Esta forma de lectura nos obliga a pensar de manera muy distinta a la que conocemos"

El periodista y escritor francés, a cargo de la edición digital de Le Monde, visitó nuestro país para hablar del futuro del libro digital.

Alejandra Zúñiga C.


25/06/2008 - 09:20

Algo así como el futuro contado por la ciencia ficción hecho realidad. Las redes de comunicación entrelazadas que llevan a la lectura a una nueva forma de expresión, donde las imágenes de un individuo junto a la lámpara con un libro en las manos estaría quedando cada vez más en el pasado.

"Actualmente la gente pasa del saber a la experiencia, esa voluntad compartida a través de una red social hace que los sitios vean frente a ellos a una audiencia que valora la posibilidad de tener una actitud activa y la información que no permite eso es menospreaciada. El libro digital conectado a internet permite esa actitud, se encuentra a la par con los nuevos comportamientos", comenta Jean François Fogel (58), asesor ejecutivo del periódico francés Le Monde, quien visitó nuestro país con motivo de la cátedra Roberto Bolaño, organizada por la Universidad Diego Portales.

El periodista y ensayista francés es más que un simple teórico de las nuevas formas de comunicación, donde internet y sus lógicas comienzan ya a posicionarse como las adecuadas para el mundo ubicado también fuera de la blogosfera, por el contrario, es el responsable de la renovación del sitio de este diario al que asesoró durante siete años, desde la creación de su nueva fórmula en 1995 hasta su última renovación, a principios del 2002.

Fogel también es el cerebro tras la creación de Le Post, sitio que nació al alero de Le Monde y cuyo planteamiento sigue estas nuevas directrices comunicacionales, donde el proceso se realiza al revés de lo que plantea el periodismo tradicional, "aunque todavía funciona mayoritariamente a través de una oferta, de lo que el editor supone interesante para el público poniéndolo en pauta, en internet todo es al revés, ya que es a través de la demanda de la audiencia que se publican temas, entonces es un giro en 180 grados", además, la elevada interacción con los lectores es otra de las innovaciones de este medio que fomenta el interés por conocer la reacción de sus lectores ante la información y la posibilidad de que estos "suban" sus propios textos.

Pero más allá de la realidad actual del libro digital, son las nuevas formas de comportamiento que esta tecnología lleva asociada las que interesan al autor, donde el concepto de comunidad se hace fundamental en esta ecuación que alza a la lectura como una actividad grupal y ya no individual, al igual como pasó, aunque en forma inversa, con la música y el cine, que de ser actividades mayoritariamente comunitarias pasaron a centrarse en el espacio íntimo de los individuos debido a las nuevas tecnologías.

"Esto es un cambio de identidad que ya ocurre hoy en día y que tenemos que aceptar, de que muchas personas ya no se conectan como individuos sino como miembros de una red social. Algo similar ocurrió con escuchar musica que era una cosa colectiva y ahora vemos gente que escucha música de manera individual, la que era una actividad sedentaria ahora es todo lo contrario, hubo un cambio total en cómo vivir diariamente esta experiencia" afirma.

La forma de lectura pasa así a tener una importancia predominante ya que involucrar a más individuos en la ecuación, genera nuevas lógicas al momento de aproximarse a un texto, generando además una lectura de tipo horizontal en vez de vertical, como ocurre actualmente y desde los inicios del pensamiento clásico.

"Con esta nueva forma de lectura podemos tocar muchas cosas a la vez que nos interesen, podemos visitar y conocer fuentes distintas en forma paralela, en lugar de lo que hacíamos antes con el libro en papel de tomar una obra e ir al fondo de manera vertical, bajando en la información y logrando así el conocimiento", comenta.

Y aunque las tendencias indiquen que así es como leeremos en el futuro, hay críticas a esta forma de entendimiento ya que la lectura horizontal no permitiría llegar a un conocimiento profundo que supere el simple paseo por las superficies. Se centraría todo en el intercambio de pequeños datos entre individuos participantes, que muchas veces relativirizarían la lectura enfocándose más en el proceso que en el contenido mismo.

"Yo no sé si esta forma de lectura nos hace más estúpidos, pero lo que si tengo claro es que nos obliga a pensar y escoger información de manera muy distinta a la que conocemos", afirma.

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