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15 de abril de 2008

CULTURA

Director Fernando Solanas presenta en Roma su última cinta

Argentina Latente es la tercera parte de una pentalogía sobre la crisis social y económica trasandina del 2001.


13/04/2008 - 19:41

Fernando Solanas

Fernando Solanas

El cineasta argentino Fernando "Pino" Solanas presentó su último filme Argentina Latente y departió amablemente con el público que llenaba la pequeña sala Trevi, a dos pasos de la famosa fuente homónima, como broche de oro de la pequeña reseña del cine argentino que recorrerá Italia.
La sala Trevi es la sede de proyecciones de la Cinemateca Nacional de Roma, que tuvo que compartir un exiguo espacio con una sucursal de la Librería Mondadori y unas vetustas ruinas romanas de hace casi dos mil años.
Ese ámbito acogió una reseña de filmes argentinos, premiados en varios festivales como El Otro, de Ariel Rotter; El Custodio, de Rodrigo Moreno; Iluminados por el Fuego, de Tristán Bauer; XXY, de Lucia Puenzo; y El Aura, de Fabián Bielinsky.
Las películas recogieron una cálida acogida de parte de un público italiano que pocas veces puede asomarse al cine rioplatense.
Con Solanas, en cambio, Italia tiene una entrañable relación que se remonta a 1968 cuando presentó en Pesaro La Hora de los hornos" y fue llevado en triunfo por las calles de la ciudad.
"La primera vez que llegué a Italia fue en 1964 justo para los funerales del líder comunista Palmiro Togliatti y la segunda cuando en abril de 1968 vine a montar La Hora de los Hornos" recordó Solanas.
El cineasta resaltó que "amo este país y me da pena que siga la tendencia general a desentenderse de la política o lo que es peor a dar oídos al peor populismo".
Para Solanas "la culpa de todo la tiene la televisión con su gran poder de seducción que imbeciliza a la gente con su llamado a la pura diversión y que convence a la gente que es inútil tratar de cambiar al mundo y que lo mejor es aceptarlo tal como es".
"Con Argentina Latente yo en cambio doy voz a los que no se resignan, a los que quieren cambiar una Argentina que no cree en sus propios valores ni en su capacidad de salir adelante", agregó el veterano cineasta de 72 años, pasados entre la barricada de la lucha política, las salas de montaje y los estudios de filmación.
"La Argentina latente del título es la que duerme en espera de que alguien la despierte y ya hay muchos que lo están haciendo" añadió Solanas que para departir con el público romano se trasladó desde desde Lecce, en el extremo sur de Italia, donde le están haciendo un homenaje a su obra. 
"Este debería haber sido el tercer y último episodio de una trilogía dedicada a la crisis social y económica de mi país que estalló en 2001 -declaró el director-, pero ahora será una pentalogía de la que estoy terminando el cuarto episodio, que se llamará Las Siete Estaciones".
La película estará dedicada "al escándalo de la destrucción de la red ferroviaria argentina perpetrada por el gobierno (ex presidente, Carlos) Menem", resumió el director.
El cineasta se propone rescatar la memoria olvidada de su pueblo con "esto que yo considero como un gran fresco investigativo y de reflexión sobre la historia de nuestro país".
"Una de las cosas que más me impactaron haciendo Argentina Latente fue ver el entusiasmo y la pasión de toda esta gente que lucha contra viento y marea por hacer que Argentina recupere la fe en sí misma" afirmó Solanas.
El cineasta subrayó que "desgraciadamente vivimos en una sociedad mediatizada y dominada por los medios de comunicación de masas, lo que yo llamo la mediocracia, y eso pasa no solo en Argentina sino en el resto del mundo".
"En Europa noto una suerte de desapego de la gente que piensa solo en divertirse y en dejar de pensar, recibe información manipulada y cree que si no lo dice la televisión es porque el hecho no existió", enfatizó el director.
Por el contrario, "mis películas son un llamado para que no nos resignemos a aceptar esta derrota cultural que nos impone la televisión, las clases dominantes y el modelo neoliberal que no se cansa de procurar daños al mundo", concluyó el batallador director argentino, despedido por el público con un caluroso aplauso. 
ANSA

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