20 de septiembre de 2008
El biógrafo Donald Spoto plantea que el director de Vértigo estaba traumado por su obesidad mórbida y era incapaz de tener contacto físico con las mujeres.

Era el salto al estrellato de Tippi Hedren. En 1961, la actriz de comerciales cautivó el ojo de Alfred Hitchcock, quien la quería para protagonizar su nuevo filme, Los pájaros. A poco andar el rodaje, Hitchcock se le insinuó. La invitaba a almuerzos privados, controlaba sus amistades y sus horarios, además de provocar escenas de marido celoso. "Se obsesionó conmigo. Quería el control de mi vida. Fue algo aterrador", dijo hace poco la actriz, de 78 años, al diario The Times.
Todo empeoró al final del rodaje. Hitchcock engañó a Hedren sobre la escena en que ella es atacada por una bandada de pájaros, diciéndole que se haría con aves mecánicas: la enfrentó a gaviotas reales que la asustaron e hirieron de verdad. "Entendí por qué 'Hitch' me eligió a mí. Una actriz en su sano juicio no habría filmado esta película", diría Hedren.
La historia es relatada en detalle en el libro Las damas de Hitchcock, del biógrafo más importante del cineasta, Donald Spoto. El volumen plantea que el rey del suspenso fue un hombre traumado por su físico -llegó a los 140 kilos- y que se enamoró -y obsesionó- de la mayoría de las actrices que trabajaron con él. A muchas las torturó de forma psicológica para lograr tomas más reales y dramáticas.
LAS RUBIAS DE HITCHCOCK
"Verdaderas damas que se transformen en prostitutas en el dormitorio". Así Hitchcock describió a sus actrices ideales a François Truffaut. Lo que más le gustaba de Ingrid Bergman, Grace Kelly, Janet Leigh y Kim Novak era el aspecto de institutriz y la cabellera rubia, que todas debían llevar, fuese natural o teñida.
Según Spoto, Hitchcock se enamoró de Bergman. El golpe fue duro cuando ella abandonó al cineasta para trabajar con Rossellini. Hitchcock se sintió traicionado, pero rápido encontró una reemplazante: Grace Kelly. Con ella firmó un contrato de exclusividad y se preocupó de que se vistiera como una diosa dentro y fuera del set. Pero Kelly también lo abandonó, para casarse con el príncipe de Mónaco. Terminó odiándola.
En el set de 39 pasos, sorprendió a Madeleine Carroll paseándose delante de ella con el cierre abierto del pantalón. A Diane Baker, la actriz de Manie, la besó a la fuerza en un vestidor. Según Anne Baxter (Yo confieso), Hitchcock "era feo y tenía una obsesión colegial por el sexo". La torturada Tippi Hedren lo vivió en carne propia: el director le exigió estar "sexualmente disponible para él". Ella, por supuesto, se negó. "Voy a destruir su carrera", le anunció entonces Hitchcock.