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7 de julio de 2008

ESPECTÁCULOS

Las sorprendentes preferencias musicales de los líderes políticos del mundo

Las recientes confesiones del candidato demócrata Barack Obama actualizaron el concepto del "iPod test", un ejercicio de gustos personales y que, en su mayoría, coincide en nombres emblemáticos. Entre muchos registros disponibles, George Bush Jr. optó por ZZ Top; Gordon Brown por Arctic Monkeys y Condoleezza Rice por Kiss.

Mauricio Jürgensen


05/07/2008 - 10:48

Seguro que hay temas más urgentes. La ocupación de Irak, el precio del barril de petróleo o las políticas para combatir el desempleo, por ejemplo. Pero aunque parezca frívolo o inofensivo, el asunto de las preferencias musicales de los políticos estadounidenses se ha impuesto como un tema revelador para el público de ese país.

Entrevistado por la conductora de una de las radios más  populares de Nueva York (Angie Martínez, de The Voice of N.Y.), el candidato demócrata Barack Obama (46) fue lo suficientemente astuto como para citar a músicos de distintas épocas y etnias y dejar a todos contentos. Político a fin de cuentas, se declaró de la "vieja escuela" y admitió temprana admiración por Bob Dylan y Stevie Wonder, y gustos recientes por los raperos Jay Z y Ludacris.

Obama zafó bien de lo que los medios han llamado el "iPod test" (el ejercicio de mostrar las canciones que los políticos tienen cargadas en sus reproductores de música) y retribuyó en parte el apoyo que algunas de esas figuras -entre ellos los influyentes Dylan y Bruce Springsteen- le han ofrecido al primer candidato negro con posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca.

Uno que no pudo jactarse de reciprocidad fue George Bush Jr. (61), quien en 2005 mostró el "playlist" de su reproductor de Mp3 y enseñó a artistas que terminaron siendo sus declarados opositores, como John Fogerty (de Creedence Clearwater Revival) y el mismo Springsteen. Sólo tuvo una coincidencia: ZZ Top, grupo de rock clásico al que en 1997 homenajeó con un día especial cuando era gobernador de Texas. 

Lo de Bush Jr. y ZZ Top calza a la perfección, pero hay otras alianzas más difíciles de creer. Tony Blair (55), ex primer ministro británico, llegó a Downing Street asegurando ser fanático de Oasis, Blur y el brit pop. Más aún, en 2003 sumó a Foo Fighters y The Darkness, pero a fines de 2006 terminó siendo sorprendido en la mansión que Robin Gibb, de The Bee Gees, tiene en Miami. Tuvo que confesar ser un acérrimo seguidor del conjunto.

Gordon Brown (57), su sucesor, fue más coyuntural en una jugada que también generó suspicacias por el perfil adolescente de los elegidos. Confesó admiración por Arctic Monkeys y Leona Lewis. "Tengo un iPod y sé cómo usarlo", lanzó seguro.  Pero aquello fue una sorpresa relativa en relación a lo de Condoleezza Rice (53),  que en mayo pasado terminó fotografiándose con Kiss en Suecia (foto abajo). "Estoy emocionada", dijo al salir la secretaria de Estado de EE.UU. después de conocer a Gene Simmons.

De todos los líderes, el Presidente francés Nicolás Sarkozy (53) es el más comprometido para confesar predilecciones. Su esposa Carla Bruni es cantante y su hijo mayor Pierre (conocido como Mosey) es un activo productor de hip hop en París. Bien dateado, el Presidente brasileño Lula agasajó con la discografía completa de Roberto Carlos a Michelle Bachelet cuando estuvo de visita en 2006.

El universo es amplio y complejo. Pero nadie parece haber quedado más en evidencia que Hillary Clinton (60), la derrotada candidata demócrata. Consultada sobre el tema, a la esposa de Bill no se le escapó una: The Rolling Stones, The Beatles, U2 y Aretha Franklin. Pero cuando llegó la hora de escoger el himno de campaña no lo dudó un segundo: Céline Dion.

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