22 de junio de 2008
Con disturbios, los brasileños arrasaron con las localidades del partido final que disputaran Fluminense y Liga de Quito en Rio de Janeiro.
Unas 69.000 entradas para asistir a la final de vuelta de la Copa Libertadores entre Fluminense y Liga de Quito se agotaron hoy, a pocas horas de ser puestas a la venta en Río de Janeiro, lo que dio lugar disturbios.
Miles de hinchas que aguardaban desde la tarde del viernes para comprar su boleto, reaccionaron indignados cuando se informó que no quedaban más, mientras revendedores los ofrecían en las proximidades del estadio Maracaná, a precios mucho más altos.
Según informó radio CBN, hubo enfrentamientos entre los hinchas y el batallón de choque de la policía que, según reporteros que se encontraban en el lugar, reprimió en forma "desproporcionada".
Fluminense, uno de los clubes más populares de Brasil, disputará su primera final de la Copa Libertadores. Por haber sido el equipo mejor clasificado de la fase inicial jugará el partido de ida en Quito el 25 de junio y la revancha el 2 de julio en el Maracaná.
Los ingresos comenzaron a ser vendidos a las 8 locales (11 GMT) en el Maracaná y otros cuatro puntos de Río de Janeiro, y a las 11 (14 GMT) el superintendente de Fluminense, Carlos Henrique Correia, anunció que sólo quedaban 3.000. Poco antes de las 4 de la tarde ya no quedaban entradas en venta.
"Lamentablemente el Maracaná tiene capacidad para 85.000 hinchas, pero nosotros sólo podemos vender 69.000. El resto son butacas cautivas, que no se venden" declaró Correia.