31 de julio de 2008
Para no ceder su trono esta semana ante Nadal, el helvético deberá superar los cuartos de final en Cincinnati. Caso contrario, tendrá esperar que el español no gane el título de dicho Masters Series.

Más de cuatro años tuvieron que pasar para que se diera este escenario, que en esta semana tiene a los seguidores del tenis pegados a la calculadora sacando cuentas para dilucidar que tiene que pasar para que el suizo Roger Federer pierda su corona de número uno del mundo y se la entregue al español Rafael Nadal.
Tras el triunfo del hispano en Toronto, la cuenta con "Fed-ex" se estrechó a niveles sin precedentes, quedando a sólo 300 puntos de diferencia, o dicho en otras palabras, a una final de Masters Series de distancia.
Si bien "Fed-ex" fue el campeón en la versión 2007 de Cincinnati, con motivo de los Juegos Olímpicos el calendario se vio compactado, por lo que los puntos que pierda esta semana podría, eventualmente, recuperarlos en Beijing.
En 2007 el Masters Series de Toronto se jugó entre el 5 y el 12 de agosto, y el de Cincinnati entre el 13 y el 20 del mismo mes, por lo que los puntos obtenidos el año pasado por Federer (350 de la final de Canadá y 500 por el título en EE.UU) y Nadal (225 por cuartos de final en Canadá y sólo 5 en Estados Unidos), los cuales no se le descontarán hasta que se publiquen los puntajes el 18 de agosto.
Ahora bien, los escenarios para que Federer mantenga sus 234 semanas son varios, aunque primero debe asegurar ser semifinalista esta semana en Cincinnati, lo que le bastaría para "liberarse" de cualquier peligro inmediato
En el peor escenario, Federer podría caer en las primeras rondas en el cemento estadounidense, lo cual, de todos modos, obligaría a Nadal a llegar, por lo menos, a la final del Masters Series para poner en jaque a "Fed-ex".
De todos modos, desde que el suizo asumió el liderato del ranking en enero de 2004 se había mantenido intocable durante 234 semanas, una cifra sin comparación en la historia de la ATP.
Las ganas y el gran tenis de Nadal están a un paso de poner fin no sólo a más de cuatro años de hegemonía de Federer, sino que a tres años casi exactos de ser el "eterno" escolta del número uno del mundo.