19 de julio de 2008
A pocos días del inicio de los Juegos, la "locura" por obtener una entrada se incrementó, pese a que en China la reventa es un acto ilegal.

Era de suponerse. A medida que se acercan los Juegos Olímpicos de Beijing, poco a poco comienza a aumentar el interés por estar en la jornada inaugural.
Y tal situación es aprovechada al máximo por los revendedores, que ya comenzaron a sacar partido de la situación. En ese sentido, hoy se publica en la prensa de China que los precios de un boleto que originalmente valía 730 dólares se está ofreciendo en US$ 30 mil.
El comité organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín (BOCOG) permite sólo una entrada por comprador para la ceremonia de apertura del evento, el 8 de agosto en el Estadio Nacional.
Las normas exigen a los interesados proveer detalles completos sobre su identidad, incluida una fotografía digital para ser grabada en el chip de seguridad que posee el boleto.
La fecha límite para transferir entradas para el acto inaugural fue el lunes, pero pases con similares características de seguridad editados para la ceremonia de clausura pueden ser intercambiados hasta el 30 de julio.
De acuerdo a lo mencionado, algunos revendedores compraron números de documentos de identidad para utilizarlos en la reserva "on line" de pases mientras otros organizaban grandes grupos de personas que se dedicaban a solicitar entradas.
Alrededor de siete millones de entradas se llevan vendidas para los Juegos, de las cuales un 40 por cierto son de China, dejando ingresos de US$140 millones. Unos dos millones de boletos más fueron destinados al COI, a los anunciantes, dignatarios y televisiones.